viernes, 29 de agosto de 2014

Noches

Noche de pieles erizadas, de miradas cómplices y manos que se buscan. Besos pasionales y abrazos eternos. De caricias que se escriben debajo de las blusas sobre las que suenan las canciones. Recuerdos de lo que uno ha sido, es o fue. Rodeado de personas que están, que ya no están, que no están sin irse y que están pero hace tiempo se fueron. Comprender que ya se acabó. O no. Ananeciendo solo en camas deshechas mientras los jefes leen libros de autoestima y regalan cajas vacías de Jack Daniels. Ni siquiera el mes de agosto acaba con la necesidad de madrugar los lunes.