lunes, 15 de marzo de 2010

Peleando a la contra

Tengo todas las de perder y aún así me empeño
y quiero poner el dedo en mi herida
la débil mano en el fuego
Que no quiero que se pase el tiempo
y tenga que sentir la tristeza más seca
la angustia de no poder volver
para decir todo lo que no debo
Es lo que más temo
¿qué será de mí si tener todas las de perder me hace esquivar tu mirada?
Qué importa mañana si hoy no hago lo que quiero
Déjame en mi locura, en este desenfreno,
que no quiero una vida de engaños adornada de silencios
y de tragar, tragar, tragar
de tragar siempre para adentro...
que no me quiero asfixiar...
que quiero el aire de tus besos...
me vale con decirte que hoy eres mi sueño...
que ya te voy a perder, que ya te estoy perdiendo
y que no me quiero callar
Que te vayas en silencio
Que hoy corren por mis venas tus risas y tus versos
que no hay más placer que escucharte por dentro...
que quiero que te quedes, que quiero que soñemos...
te llevaré a tu lugar, cerca del mar...
te darélo que tengo...
que siento que te vas, que te me estás yendo
y no se cómo atrapar todo lo que tú eres
no sé como retener mis sueños
Aunque nadie lo sepa no me vale de nada
que me digan las horas que el tiempo no pasa...
Aunque nadie lo sepa, me falta tu aliento,
me ahoga tu silencio y tu tristeza me abrasa...
Aunque nadie lo sepa ya no vale de nada preguntar a tus ojos
¿qué cojones me pasa?
Aunque nadie lo sepa yo no quiero ser poeta.

lunes, 8 de marzo de 2010

Detrás de la puerta

Sólo soy un hombre que se engaña a sí mismo,
sin arrepentimientos,
mientras entro en el otoño de mis años
intento dejar de vivir en el pasado
pero con la oscuridad tan cerca
y poniéndome, todavía, a temblar cuando te siento tan cerca
llamarte así, de repente, fué algo que no pude evitar
es demasiado tarde, lo sé,
y hasta puedo estar de acuerdo
estaba hecho para acabarse
tú y yo
pero sabes que no es eso lo que quiero oír
concédeme este último deseo:
que nunca nos demos ese último beso
para poder seguir sobreviviendo
a base de pastillas y promesas incumplidas.

jueves, 4 de marzo de 2010

El príncipe que no sabía sonreír

Mientras el campeón se lleva el laurel y la chica
el patetismo del perdedor siempre ha atraído a las almas más senisbles
y es que la derrota siempre presenta más aristas, muchos más matices que la victoria
(por algo el drama conmueve y la comedia entretiene)
siendo honesto conmigo, mi música, mis letras, mi blog
no existe para el 99,5% de habitantes del planeta
(tampoco me he preocupado de intentar difundirlo)
la vida es un eterno cruce de caminos donde no paras de elegir
donde el error no penaliza, más bien al contrario,
te renueva el aire de tus pulmones
pero lo que realmente te masacra es que elijan por tí
que la masa te arrastre y te fundas en ella
siempre me he sentido como aceite en un mundo de agua
ya desde jóven sentía como el alma me ardía
con el combustible de la incompresión de un mundo marciano
ya entonces elegí retornar a la trinchera persiguiendo fantasmas y doncellas
siendo como aquel príncipe que no sabía sonreír.

martes, 2 de marzo de 2010

¿Por qué empece a escribir?

Estamos sufriendo un duro cambio de estación. Llega el otoño lentamente y se desliza sobre nuestros sentimientos como una tiza mal afilada sobre una pizarra. Todos los años es igual y aunque lo intento, no puedo evitar venirme abajo como las hojas de los árboles.
Quizás es que yo sea un hombre otoñado y que nací así, igual que nací miope y con sangre en las venas. Pero lo que más me desagrada de esta sensación que acaba de instalarse en mis pulmones es comprobar que hay una parte de los seres humanos que me rodean que no la comparten. No comparten ni esta ni niguna de las milas de cuchillas de afeitar que en forma de extrañeza me cortan todos los días. Esa gente está segura de sí misma. Están vivos pero la vida no va con ellos.
Está claro que para vivir hay que perder la vida y me parece sensato renunciar, esconderse, protegerse, defenderse. Madurar es un asco, hacerse adulto apesta y estar dispuesto a dar un paso al frente a cada misión de alto riesgo que se presenta exige una gran preparación.
Me entristece ver una humanidad cobarde que ha renunciado a desembarcar en Normandía y que vive de espaldas a sus latidos primordiales. Pero comprendo que gasten todo su presupuesto sentimental en seguridad personal. No olvidemos que "el espejo acaba por obligarnos a nosotros mismos", nosotros somos siempre otros.
Es un sueño estúpido querer ser uno mismo, intentar conocerse. ¡Qué gran pérdida de tiempo querer ser alguien en esta vida! Lo importante es estar en el campo de batalla y no sólo sobrevivir, vencer. No hay más que realidad. "Sólo el suicida piensa que puede salir por puertas que en la pared sólo están pintadas".
Estamos contando nuestras pertenencias, haciendo inventario de nuestros sueños en el paraíso a escala en el que cada uno de nosotros hemos sido encerrados. No busquemos nada, no nos busquemos.
Puede pasarnos como al taxista que el otro día recogió a una amiga. Le dijo: "Señorita estoy triste. Tengo sesenta y dos años y acabo de descubrir que no valgo para taxista". Cuando acabó el trayecto se dió cuenta de que no había encendido el taxímetro.

lunes, 1 de marzo de 2010

Compasión

Aunque sigo sin saber qué es lo que busco
sé que busco algo
algo que me eleve más allá
de mis inútiles preocupaciones, miedos, limitaciones
de mi no querer permanecer en el recuerdo
cuando desaparezca hacia el vacío.
Recuerdo cuando ví sus ojos por primera vez
detrás de la barra mientras dejaba mi copa
supe que era ella cuando todo desapareció
para dejar paso a lo que verdaderamente importaba
¿volvería a ver sus pupilas?
Abandoné en ese instante esos años
en los que jurábamos no tener nada que perder
pero ahora llega el momento de ser honesto conmigo mismo
sus ojos desaparecieron tras el cristal al igual que vinieron
y en ese instante, en ese duro y frío instante
me dí cuenta que ella había andado con muchos payasos como yo
que no fuí diferente, es más
fuí demasiado simple, comúm, vulgar
para que ella se quedara
pero ahora que ya no me queda nada
más que la autocompasión
creo que todo eso que creía tan maravilloso e interesante
ahora me importa una mierda.