jueves, 13 de junio de 2013

Tú que me conoces

Cuando leas esto, tú que me conoces, sabrás que en ciertos aspectos he empeorado de vida. Quizá siga bebiendo demasiado, pero ojalá pudiera invitarte a un trago mientras oímos a la lluvia acumularse en el tejado. Y es que...qué le vamos a hacer, la vida ha ido pasando tímidamente por tu cuerpo y el mío. La noche me sigue atrapando, y me sigo abandonando a esos pensamientos. Mientras pasan lentos los coches, oigo los latidos lejanos de tu corazón, me asusto con las sombras de tanta intimidad, escribo mi vida en un blog que no lee nadie, escribo mi amor en tu espalda desnuda entre las sabanas, y al acabar uno sigue acostumbrado a como está. Noches de lluvia, carne débil, vidas cruzadas, arañazos en la espalda, cicatrices de días duros, vidas que resultan demasiado, soledades temibles, miedo a besarte al azar. Vidas que se resumen en pocas hojas, versos con sílabas contadas, ansioso de esas ilusiones que acaban de llegar.

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