lunes, 25 de febrero de 2013

Machine gun

Estamos sufriendo cambios de tiempo constantes, y mi ánimo acompaña al tiempo. Con estos días fríos no puedo evitar echar la vista atrás y venirme abajo como una hoja de un árbol corriente en un vulgar otoño. Quizá simplemente sea así de nacimiento y las cosas me afecten más allá de lo que quisiera, al igual que no veo de lejos. Pero lo que más me entristece es el pésimo estado de justicia en el que vivimos, y no me refiero con ello a personas de gran escala y status, sino a la gente que día tras día me rodea y que están totalmente dedicados a joderle la vida de los demás simplemente porque son morenos, altos o bajos, o que se yo. Lamentablemente esa gente no son como hojas de árboles en otoño y para mi pesar y sorpresa duermen bien por las noches, y lo peor la gente cobarde que a su alrededor no se atreve a luchar en primera línea de batalla simplemente por el latir de su corazón, sus ideales o por un ideal de justicia. Me parece lógico asustarse, esconderse, renunciar...pero llega un punto en que te conviertes en cómplice. A veces se entienden las noticias tales como: "Inexplicablemente un joven de 31 años se lía a tiros en su trabajo y se carga a 15 personas. Imagino que de mí también dirían las vecinas: "no nos lo explicamos, nos ayudaba a subir la compra, siempre saludaba, era muy educado, nunca se metía en líos..." Sí señora pero eligieron un mal día tras otro para tocarme los cojones.