sábado, 22 de septiembre de 2012

Señales imprecisas

Hay veces que a pesar de que uno madrugue se levanta tarde, y cuando amanece el cielo tapa al sol con un gran haz de penumbra. Recordé mientras fumaba un pitillo como hacía tan solo unas horas, iluminaba la luna su cuerpo semitransparente que me permitía divinar la existencia más allá de un cielo inalcanzable. Imprecisas señales de un fuerte viento jugaban con mi pelo, podía escuchar el latido de los pájaros que me mantenían alerta mientras con los brazos en cruz y los ojos cerrados permanecía inmovil en la cornisa de la azotea en la que de pequeños jugabamos a ver formas en las nubes. Creo que salió un momento el sol para esconderse detrás de una nube y confirmar como mi sombra se mezclaba con cenizas mientras creo recordar que aún escuchaba piar a los pájaros y ver aquel cielo fundiendose con tu cuerpo semitransparente.

Sólamente a veces

A veces me llamas por mi nombre. Me llamas para quejarte de esto o aquello (como si yo fuera responsable de que llueva o haga frío). O para preguntarme dónde has dejado esto o aquello. ¿Pero qué me das tú realmente a mí que no necesito más que estés a mi lado?. Lo extraño es que tal vez me ames a tu modo. Lo curioso es que tal vez te ame al mío. Inmóviles ante la vida. Paralizados ante la muerte.