lunes, 5 de diciembre de 2011

Domingos por la tarde

Acostumbrado a la vieja disculpa
aunque sepa que el corazón es quien mejor conoce la decisión ha tomar
acabo convenciéndome de que está equivocado
para solucionar la cobardía de hacer lo que me dice
hábitos creados por gente, sustancias y relaciones
sin permitir que alteren mi patrón vital:
dormir de día, desayunar de noche
copas distintas en nunca los mismos bares
y una sustancia distinta para cada estado
compañías a las que mirar desde lejos
y cuando el amor se quedó lo suficiente
fuí yo el que, finalemnte, huí a la carrera
tras esas esquinas que solíamos doblar
los domingos por la tarde

1 comentario:

  1. El corazón no suele equivorcase nunca, el problema es que a veces nos da miedo escucharlo... M

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