viernes, 19 de noviembre de 2010

Nunca hay demasiado que perder

En un rincón del año
un atardecer cualquiera
cuando ya todo nada de sí
volveremos a encontrarnos
y, de nuevo, me quedaré enredado con los hilos de tus labios
para tí el tiempo lo habrá deformado todo
como tu amor a mi corazón
que escondido en el bolsillo de mi pantalón
late con horario de oficina
El final de ese encuentro sonará como un disparo
y me recordará que sólo soy un espectador de tu vida
como el que pasa a solas la resaca tras una borrachera
quedaré naufrago en la acera de esta ciudad
escribiendo en cada esquina
sé que existes pero no sé exactamente
cuando te perdí

domingo, 14 de noviembre de 2010

En todo este tiempo

No olvidé las carreteras imposibles
la traición
los bares a punto de cerrar
las putas bajo una noche lluviosa
el niño que dibuja el gusano en la manzana
los suicidios de los amantes
la agonía, la confusión, la locura
tu dios, el de aquel otro
la paz que se busca en vida
la paz que se encuentra en la muerte
los que parecen felices
las pajitas torcidas
sin control, sin planes, angustiado
deslizándome mientras sigo abrazado a la oscuridad