domingo, 3 de octubre de 2010

Viejas heridas se abren contra mí


Conduciendo a media noche me crucé con otro coche
exactamente igual que el mío, conducido por alguien clavado a mí,
al mirar por el retrovisor pude ver como se estrellaba.
Fué entonces cuando desperté empapado en sudor,
era el día de mi último examen para licenciarme.
Eché un vistazo rápido a la habitación
y pude ver la mesa llena de libros y apuntes
en un rincón estaba la guitarra llena de polvo,
en ese instante y sin meditación alguna decidí dejar la universidad
era evidente, no podía enterrar mis sueños tras un diploma colgado en la pared
Mis compañeros de facultad me aburrían
los profesores eran seres que malcumplían un horario
porque era lo úncio que les hacía sentir fuera del sistema
su único momento de felicidad en el día
Entre tanto, por las noches,
servía copas a músicos que tocaban para 6 personas
y a poetas que terminaban sus sonetos en una servilleta
muchos no habían acabado la EGB en busca de su sueño
y eran infinitamente más inteligentes que los que habían cambiado de consulta
porque la pared era demasiado pequeña para todos sus diplomas.
Sin más vacilación cogí un vuelo a massachusetss
dejé una nota en la habitación:
sí, tienes razón, no soy como tú
haber si tú tienes valor de ser como yo
seguiré sin hacer lo que se espera de mí.

2 comentarios:

  1. Y q se espera??...siempre pegados a tópicos...muy cierto!!arranque Ud!!jejeje

    Saluditos de la chica a la espera.

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  2. todo el mundo como ovejas hacen lo mismo...

    pero llevar na vida distinta no es facil

    salu2

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