martes, 12 de octubre de 2010

Manipulando ilusiones

En este preciso instante,
cuántas bocas estarán unidas
exhaustas, casi perdiendo la respiración
en encuentros fugaces
cuántas manos absurdamente unidas
atrapan apasionadamente la posible huida de la otra
cuántos labios buscando espirales de besos sin fin
para culminar la huida incesante de la noche
que ya pasa, que poco a poco la van perdiendo
dando paso al perpetuo llegar del amanecer
antes de ver que ya se ha perdido
que sólo quedan los cristales rotos
de las ruinas de lo que terminará siendo una noche más.

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